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La prosperidad llama a tu puerta…


“¡Feliz Navidad, y Próspero Año Nuevo!” es lo que siempre nos solemos decir cuando hay un nuevo año que se acerca.


En lo más profundo de nuestro ser hay un anhelo de prosperar, de progresar, de avanzar… ¿No es cierto? Deseamos mejorar económicamente, ser mejores padres, aprender quizá nuevos idiomas, bajar unos cuantos kilitos (sobre todo después de Navidad… =) y, por supuesto, potenciar nuestra relación con Dios.


Puedo ver esto incluso en mi pequeña Eva Grace. Con sus 6 mesecitos, cada día nos sorprende con cosas nuevas: nuevos sonidos, nuevos movimientos, nuevas expresiones… ¡Se frustra cuando no consigue hacer algo! Tiene en su ADN ese deseo de crecer y de desarrollarse.


Querido/a amigo/a, Dios desea tu prosperidad. Él no quiere que te quedes bloqueado en el camino, aplastado por los problemas de la vida, sin salida. ¡No! Él quiere darte nuevos comienzos, abrirte caminos, verte levantar el vuelo y que puedas alcanzar todas las metas que Él pone en tu corazón, en cada área de tu vida. ¿Acaso no es precioso?


Él es tu Padre, y se alegra en tu bien. Así lo expresa el apóstol Juan: “Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma” (3 Juan 2). Sí, eres un/a Amado/a de Dios, y Él desea que seas prosperado/a:


En todas las cosas que hagas

En tu salud

En tu vida espiritual

Tu vida espiritual es el motor de todo: si prosperas en tu relación con Dios, verás cómo todo se pone en orden en tu vida, y la prosperidad en el resto de áreas se empezará a manifestar de manera progresiva.


Querido/a amigo/a, Dios quiere prosperar tu espíritu, y con él tu vida entera. Esta es la primera de 7 claves que voy a compartir esta semana contigo acerca de la auténtica prosperidad que Dios ha preparado para ti. Que buscar a Dios se convierta en tu máxima prioridad, y que a través de ello puedas experimentar Sus bendiciones en todo lo que hagas. ¿Estás listo/a?


“Señor, gracias porque deseas mi bien, y porque tengo la libertad de presentarme delante de Ti en cada momento, porque puedo tener comunión contigo a cada instante. Ayúdame a prosperar espiritualmente y en todas las áreas de mi vida. Que mi corazón arda en Tu Fuego Santo. En el Nombre de Jesús. ¡Amén!”


Ponte en acción:


¿Cuáles son las áreas en las que más te gustaría prosperar espiritualmente en los próximos meses? Dedica 2 minutos a pensar en ello, mientras haces una lista

¿Piensas que tu vida espiritual (tu comunión con Dios) es el motor para que seas prosperado en el resto de áreas de tu vida? ¿Por qué?

¿Qué acciones concretas podrías realizar a partir de hoy mismo para prosperar más a nivel espiritual? Dedica unos minutos a pedirle sabiduría al Señor, mientras dejas que Él te muestre cosas concretas que podrías empezar a hacer.

¡Eres un Milagro!

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